Entre el cielo y la tierra
Un corazón que arde de amor
Estamos en Francia, en el pequeño pueblo de Paray-le-Monial, en el siglo XVII. Una religiosa sencilla, Santa Margarita María de Alacoque, vive una vida humilde y escondida, sin que nada de su vida pueda llamar la atención de nadie… de nadie, excepto del mismo Jesucristo.
La noche del 16 de junio de 1675, Santa Margarita se hallaba en su celda, como cualquier otro día; sin embargo, el Cielo había decidido desde toda la eternidad que esa iba a ser la noche en que el mismísimo Hijo de Dios tuviese a bien dejarse ver por esa religiosa sencilla y humilde.
Y así, de repente, la celda de Margarita se llenó de luz y la monja pudo contemplar algo inaudito: contempló un corazón rodeado de llamas de amor, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y de cuyo interior salía una cruz luminosa.
La santa se quedó turbada ante la visión, cuando oyó una voz que le decía:
He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y que no recibe a cambio más que ingratitudes.
Margarita se sintió traspasada en lo más profundo de su alma, porque se dio cuenta de que Jesús la amaba con un amor ardiente, pero que ella no correspondía a ese amor tan tierno y bondadoso de Dios.
¿Qué más debía hacer Dios para conquistarla? ¡Si hasta había llegado, incluso, a dar la vida por ella! Más no se le puede pedir a Dios, de modo que Margarita entendió que lo único que podía hacer era tratar de reparar toda la ingratitud que los hombres mostraban hacia Dios, pero ¿cómo reparar tantas faltas de amor?
Muy sencillo… Jesús mismo le había revelado lo que debía hacer. Así fue como nació la devoción de los 9 primeros viernes de mes.

6. Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.
7. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente, el Océano infinito de la misericordia.
8. Las almas tibias se volverán fervorosas.
9. Las almas fervorosas se elevarán a gran perfección.
10. Daré a los sacerdotes el talento de mover los corazones más empedernidos.
11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón, y jamás será borrado de El.
12. Les prometo en el exceso de mi misericordia, que mi amor todopoderoso concederá a todos aquellos que comulgaren por nueve primeros viernes consecutivos, la gracia de la perseverancia final; no morirán sin mi gracia, ni sin la recepción de los santos sacramentos. Mi Corazón será su seguro refugio en aquel momento supremo.
La devoción de los 9 primeros viernes de mes
Las promesas
He aquí las promesas que hizo Jesús a Santa Margarita, y por medio de ella a todos los devotos de su Sagrado Corazón:
1. Les daré todas las gracias necesarias a su estado.
2. Pondré paz en sus familias.
3. Les consolaré en sus penas.
4. Seré su refugio seguro durante la vida, y, sobre todo, en la hora de la muerte.
5. Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus empresas.
La única forma de acceder al amor es amando